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Revisión y mantenimiento caldera

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Revisión y mantenimiento caldera

La revisión de la caldera es importante tanto por cuestiones de seguridad como de eficiencia energética. Un buen mantenimiento es fundamental para evitar averías que provoquen sorpresas desagradables en nuestra factura. Se calcula que mantener la caldera en óptimas condiciones puede llegar a suponer un ahorro energético de hasta un 15%. En este post presentamos una serie de recomendaciones que puedes seguir para alargar la vida útil de tu caldera, evitando averías y mejorando su eficiencia energética.

La legislación nos obliga a revisar nuestra caldera doméstica cada dos años. Además de los chequeos periódicos, también es recomendable comprar marcas de primera calidad que usan componentes fiables en su fabricación. Finalmente, si ha llegado la hora de cambiar la caldera, recuerda comprar una de bajo consumo, que ofrezca mayor eficiencia y rendimiento.

A parte de las tareas de mantenimiento que deben ser realizadas por profesionales cualificados, hay una serie de acciones que podemos realizar nosotros mismos.

En primer lugar, es importante que leas con atención las instrucciones del aparato. Entender el significado de los diferentes indicadores de la máquina y saber diferenciar las piezas principales nos ayudará a detectar posibles desajustes. En ese sentido, los fabricantes informan sobre las medidas óptimas para cada caldera. Un conocimiento básico, te permitirá decidir si puedes solucionarlo tú mismo o, si bien, es mejor llamar a un técnico.

En segundo lugar, es aconsejable poner la temperatura al nivel adecuado. Se recomienda que sea de entre 46 y 49 grados para no forzar el funcionamiento de la caldera en exceso. La presión es otro tema que hay que controlar. Aliviar la presión cuando sea necesario contribuirá a mantener la caldera correctamente. Además, un drenado periódico del tanque también es aconsejable a la hora de evitar oxidaciones y acumulación de sedimentos.

Finalmente, otro consejo fácil de seguir en nuestra vida cotidiana es dejar los grifos en posición de agua fría y moverlos hacia el agua caliente una vez encendidos en el caso de que lo necesitemos. De esta forma, la caldera no tendrá que trabajar de forma innecesaria y continua.

Como ya hemos comentado, por un lado, el cumplimiento de las revisiones obligatorias es el elemento indispensable para evitar fallos y atascos. La detección de un problema a tiempo nos ahorrará tener que enfrentarnos a una avería complicada. Por otro lado, existen una serie de acciones simples que podemos realizar en nuestro día a día que ayudarán a mantener la caldera en buen estado.

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